En las relaciones afectivas o de pareja podemos observar, sentir y vivir espacios de una forma tan profunda, por la cual se movilizan nuestras emociones. Estamos en constante búsqueda de comprensión, cercanía y seguridad, pero de igual forma vivimos silencios, cansancios, confusiones y desconexión con nuestra pareja, situaciones que generalmente no logramos gestionar de buena manera.    

El mes de febrero, sobre todo, suele relacionarse con amor, fechas especiales, detalles y promesas. Sin embargo, en la práctica llegan muchas parejas movilizadas con preguntas, confusión y silencios profundos. Porque Amar no es algo fácil e implica un aprendizaje constante.  

✨ Allí aparece una pregunta clave:

¿Estamos amando desde nuestra heridas y costumbres o desde la consciencia y el amor genuino?

La mayoría de las relaciones no se terminan por que el amor se acabó, si no por la manera en que hemos aprendido a vincularnos con la otra persona. Nuestro aprendizaje a través de las experiencias de vida, nuestras heridas de infancia y la manera en la que recibimos cuidado y amor, son las que forman la base de cómo  terminamos de relacionarnos con las personas y con nuestra pareja.

Las relaciones de pareja no solamente son un encuentro con el otro, también resulta encontrarnos con el reflejo de nuestra propia historia emocional. Y a partir de allí como nos acercamos, nos comunicamos, marcamos distancia, los silencios establecidos, como nos gusta recibir o dar amor y nuestras respuestas ante el conflicto. Son determinados o influenciados por los estilos de apego, es decir, estás experiencias y aprendizajes de la infancia sobre seguridad, amor y cuidado.

Todos nosotros hemos desarrollado un estilo de apego puntual. No para ubicarnos en una clasificación determinada, si no para observar como una huella emocional y hacer consciencia de historias que aún no hemos revisado.

✨ Estas historias pueden verse en pareja así:

Miedo al abandono o a no ser suficiente. Necesidad constante de validación. Dificultad para expresar lo que sentimos (callando o reaccionando intensamente) Confundir control con cuidado, o silencio con calma.

Amar conscientemente es para valientes, debemos ver nuestro reflejo primero y reconocer nuestras heridas y huellas emocionales, al vernos y conocernos podemos tener una mirada compasiva, empática y decidir relacionarnos desde un lugar más consciente y presente.

✨Relación sana y consciente

Una relación sana no nos debe exigir anularnos para sostener el vínculo. Debemos ser dos vasos de agua, desde la individualidad para llenar la vasija de nuestra relación, ambos invirtiendo la misma cantidad de agua. Por lo tanto, construimos entre dos, siendo auténticos, con límites, emociones y necesidades claras.

El Amor verdadero ocurre cuando fluye la autenticidad, escucha y cuidado mutuo.

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